
Esta película me hizo recordar mis vivencias de la infancia; la mirada inocente que teníamos respecto al mundo que nos rodea, la imaginación que teníamos en cada uno de nuestros juegos; donde cada día era un nuevo comienzo, una nueva aventura.
Como Javi, muchos superamos nuestros miedos, descubrimos que el mundo es más complejo, hemos ido creciendo y conociendo la realidad dejando atrás esa fantasía que nos caracterizaba cuando éramos pequeños donde un cepillo de barrer era nuestra guitarrra y nuestro micrófono, donde el "baby" era nuestra capa de superhéroe (pensábamos que nos daba el poder de volar); un pequeño rincón era una cueva por descubrir.

Nunca deberíamos perder esa esencia que tenemos de pequeños que nos hace vivir intensamente cada segundo de nuestra vida.
Muy interesante tu reflexión. Me alegro de ser el primero que escriba eb tu blog.
ResponderEliminarEstoy de acuerdo contigo de no perder la esencia. Y como dice la canción de Bunbury "de pequeño me enseñaron a ser mayor y de mayor voy a aprender a ser puequeño"